La importancia de la colación
El inicio del año académico marca el retorno a las rutinas y, con ello, una preocupación diaria: la colación. Lejos de ser un simple trámite para calmar el hambre, la ciencia nutricional moderna nos indica que la alimentación es una herramienta estratégica que potencia el aprendizaje y define el rendimiento en el aula. Por eso, desde la UCM queremos relevar la importancia de esta merienda y de la importancia de la calidad de todas las comidas, considerando el impacto en el cuerpo de niños y adolescentes
Investigaciones desarrolladas en el ámbito de la neurociencia alimentaria han demostrado que el cerebro consume cerca del 20% de la energía total del cuerpo. Sin embargo, la calidad de esa energía es la que marca la diferencia en los resultados académicos:
Atención sostenida y glucemia: El cerebro depende de un suministro constante de glucosa. Las colaciones altas en azúcares refinados (galletas, jugos en caja) provocan un "peak" de energía seguido de una caída brusca, lo que genera irritabilidad y falta de foco. Por el contrario, los carbohidratos de absorción lenta (cereales integrales) mantienen la curva de glucosa estable, favoreciendo la memoria de trabajo.
Omega-3 y conexiones neuronales: Ácidos grasos presentes en nueces y semillas son esenciales para la mielinización, el proceso que acelera la transmisión de impulsos eléctricos entre neuronas, mejorando la comprensión lectora.
Eje intestino-cerebro: Una microbiota saludable (fomentada por fibras de frutas regionales y lácteos) produce neurotransmisores como la serotonina, clave para la regulación emocional y la convivencia escolar.
Estrategias por etapa escolar
Desde la UCM, proponemos adaptar la colación según el desarrollo del estudiante, considerando el nivel educativo y priorizando ciertos alimentos. Por ejemplo, niños de kínder a cuarto básico, quienes necesitan formar hábitos y cubrir requerimientos de calcio, se recomiendan colaciones como frutas picadas de la estación y yogures. De quinto a octavo, considerando la saciedad y la importancia de micronutrientes como hierro y zinc, se sugiere pan integral con palta o huevo. Mientras que los estudiantes de enseñanza media, por autonomía y energía cognitiva, es recomendable que consuman frutos secos sin sal y abundante agua.
Consejos para un marzo más saludable
Para cumplir con los requerimientos sin afectar el presupuesto familiar, sugiero tres pilares:
- La regla de los tres elementos: Una colación de calidad debe tener una fruta (aprovechando la producción del Maule), una proteína (lácteo o huevo) y un cereal integral.
- Hidratación: Con las temperaturas actuales en la zona central, el agua es indispensable. La deshidratación leve reduce la claridad mental y la velocidad de procesamiento.
- Entornos saludables: Desde la academia, instamos a que los colegios sean entornos protectores. Un estudiante bien alimentado no solo tiene mejores notas; tiene mejores herramientas para alcanzar su máximo potencial humano.




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