Día de la Madre: El impacto socioemocional de compartir en familia y celebrar a las madres mayores
Todas las mamás esperan compartir con sus hijos en esta fecha especial, cobrando gran relevancia en el caso de las madres mayores. Está comprobado que las reuniones familiares, visitas y espacios de conversación actúan como factores protectores frente a la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo en la tercera y cuarta edad
Para muchas madres mayores, el encuentro con sus hijos representa mucho más que una tradición: es una validación emocional, una reafirmación de su rol en la familia y un recordatorio de pertenencia. La ausencia de estos vínculos, en cambio, puede profundizar sentimientos de soledad, abandono o tristeza.
Especialistas coinciden en que no se requieren grandes gestos. Una visita, una conversación prolongada o compartir una comida pueden generar un impacto significativo en el bienestar socio emocional. En este contexto, fechas como el Día de la Madre adquieren un rol fundamental.
Cabe destacar que un estudio realizado por el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo reveló que cerca del 49,2% de las personas mayores experimenta soledad no deseada, mientras que un 55,5% presenta alto riesgo de aislamiento social. Y una investigación realizada con datos de casi 7 mil personas mayores en Chile sugirió que estar socialmente aislado y sentirse solo se asocia de forma significativa con una peor percepción del propio estado de salud. Esto -sumado a otros estudios en población chilena que han demostrado que una mayor participación social y redes de apoyo se asocian significativamente con mayores niveles de satisfacción vital en la vejez-, lleva a concluir que la soledad, lejos de ser una sensación pasajera, tiene efectos concretos en la salud física y sicológica de las personas mayores y -en términos simples-, no se trata solo de estar solo, sino de sentirse solo.
Al respecto, Nicole Chehade, jefa de equipos de salud de Acalis, comenta: “En nuestras residencias festejamos el Día de la Madre invitando a los hijos y creando la instancia para que puedan compartir. Sabemos lo importante que es y lo bien que les hace a nuestras residentes. Vemos la alegría que les produce y cómo las beneficia. En una sociedad cada vez más acelerada, donde las distancias físicas y emocionales parecen ampliarse, el simple gesto de visitar a la mamá en el Día de la Madre cobra una relevancia que va mucho más allá de lo simbólico”.
Más allá de los regalos materiales, el llamado es a regalar tiempo y presencia como el obsequio más valioso.




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