Día Mundial del Cáncer Cervicouterino: La prevención y la detección precoz salvan vidas
La vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y los controles ginecológicos periódicos son las principales herramientas para evitar el desarrollo de esta enfermedad
Cada año, miles de mujeres en el mundo son diagnosticadas con cáncer cervicouterino, una enfermedad que, detectada a tiempo, tiene un tratamiento altamente efectivo y un pronóstico favorable. En el marco del Día Mundial del Cáncer Cervicouterino, Clínica Universidad de los Andes refuerza el llamado a la prevención, la detección precoz y la vacunación como pilares fundamentales para cuidar la salud femenina.
“El cáncer de cuello del útero hoy en día, más que una enfermedad que podamos prevenir, se trata de una condición que, con adecuadas políticas de salud, se debe erradicar. En la mayoría de los casos se origina por una infección persistente con el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se transmite por contacto sexual”, explica el Dr. Raimundo Correa, ginecólogo oncólogo de Clínica Universidad de los Andes. Se estima que cerca del 80% de la población sexualmente activa ha tenido contacto con este virus, aunque en la mayoría de los casos el sistema inmunológico logra eliminarlo sin consecuencias.
Sin embargo, cuando la infección persiste por años, puede generar lesiones precancerosas que, sin tratamiento, evolucionan hacia un cáncer. Además del cuello uterino, el VPH puede afectar otras zonas como la vagina, la vulva, el ano, el pene y la mucosa oral.
Síntomas y factores de riesgo
En sus etapas iniciales, el cáncer cervicouterino suele no presentar síntomas, por lo que los controles periódicos son esenciales. En fases más avanzadas, puede manifestarse con:
- Sangrado vaginal después de las relaciones sexuales o entre períodos.
- Flujo vaginal anormal, a veces con mal olor
- Dolor pélvico persistente.
Entre los factores de riesgo destacan el tabaquismo, el inicio precoz de la actividad sexual, múltiples parejas sexuales, infecciones de transmisión sexual y un sistema inmunológico debilitado.
Exámenes y detección precoz
La detección temprana es clave. El Papanicolaou (PAP) sigue siendo el examen más utilizado y debe realizarse cada tres años entre los 25 y 65 años. Esta prueba permite identificar cambios celulares en el cuello del útero antes de que se transformen en cáncer. Otra herramienta efectiva es la prueba PCR para VPH, que detecta la presencia del virus incluso antes de que aparezcan lesiones visibles. En caso de sospecha, una biopsia puede confirmar el diagnóstico y permitir tratamientos preventivos. Este examen debe realizarse a partir de los 30 años de edad.
Prevención y vacunación
La vacuna contra el VPH, incluida en el Programa Nacional de Inmunizaciones para niñas y niños entre 9 y 13 años, es la medida más eficaz para reducir el riesgo de desarrollar cáncer cervicouterino. La Organización Mundial de la Salud recomienda su aplicación incluso hasta los 45 años.
“El objetivo es disminuir la incidencia y la mortalidad por esta enfermedad. Pero la vacuna no reemplaza los controles ginecológicos: ambos son complementarios y fundamentales”, enfatiza el Dr. Correa.




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