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La salud también se celebra

Las celebraciones de fin de año suelen vivirse como un tiempo de encuentro, descanso y disfrute. Sin embargo, también constituyen un período especialmente sensible para la salud, marcado por un aumento de descompensaciones de enfermedades crónicas y de consultas por malestares gastrointestinales e intoxicaciones alimentarias


Durante estos días, las rutinas cambian: se alteran horarios de comida y de sueño, se incrementa el consumo de alimentos altos en grasas, azúcares y sal, y muchas personas suspenden o descuidan sus tratamientos habituales. En quienes viven con hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares, estos cambios pueden provocar descompensaciones que terminan en servicios de urgencia, interrumpiendo unas celebraciones que debieran ser de cuidado y bienestar. El Ministerio de Salud ha advertido que las fiestas de fin de año concentran un aumento de consultas asociadas a descompensaciones de patologías crónicas vinculadas a la interrupción de tratamientos y a excesos alimentarios (Ministerio de Salud, 2023).

A ello se suma un riesgo conocido pero persistente: los problemas gastrointestinales. Las altas temperaturas propias de esta época, junto con una manipulación inadecuada de alimentos, la pérdida de la cadena de frío o el consumo de preparaciones caseras mal conservadas, favorecen la aparición de diarreas, vómitos y cuadros de deshidratación. Estos afectan con mayor gravedad a niños, personas mayores y a quienes presentan enfermedades de base. Según la Organización Mundial de la Salud, una proporción significativa de las enfermedades transmitidas por alimentos se produce en contextos domésticos y festivos, siendo prevenibles mediante prácticas básicas de higiene y conservación (Organización Mundial de la Salud, 2022).

Celebrar no significa descuidar la salud. Moderar las porciones, respetar los horarios de alimentación, mantenerse bien hidratados y continuar con los tratamientos indicados son medidas simples, pero fundamentales. Del mismo modo, extremar las medidas de higiene, refrigerar correctamente los alimentos y evitar preparaciones de riesgo permite prevenir intoxicaciones que son, en su mayoría, evitables.

El autocuidado en fin de año es un acto de responsabilidad personal y colectiva. Cuidar lo que comemos y cómo lo hacemos es también una forma de cuidar a quienes comparten la mesa con nosotros.
Porque la verdadera celebración de fin de año es aquella que se vive con alegría, pero también con conciencia, permitiendo iniciar el nuevo año con salud y tranquilidad.

De: Mg. Adrián Núñez y Mg. Marcela Sirguiado - Docentes de la Carrera de Enfermería, Universidad Autónoma de Chile - Talca

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